"No pinto el ser, pinto el pasar", dice Montaigne (Ensayos, III, 2), tal vez recordando a Heráclito. Todo está de paso por este lugar: lo mostrado, quien lo muestra, quien lo ve. Al fondo, la montaña Huangshan, en el corazón de China, por donde anduve deambulando hace unos años. Y conste que, si el título de este cuaderno está en francés, es solo porque en español ya estaba ocupado. En realidad, esa imagen, la montaña vacía, es un lugar común del taoísmo. ¿Y no son estos cuadernos, al fin y al cabo, un lugar común por donde todos transitamos? Lugares comunes, lugares ocupados, lugares vacíos.
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domingo, 23 de enero de 2011

Versiones de poesía clásica china (1): Marià Manent

Marià Manent (1898-1988) será el primero de los traductores de poesía clásica china, sinólogos o profanos, poetas o estudiosos, de diversas nacionalidades, que por la calidad de su trabajo hallarán un lugar en este cuaderno. Manent, delicado poeta y excelente traductor de poesía en inglés, hizo de la traducción una búsqueda estética de valor equiparable al de la escritura de creación. Su sensibilidad literaria, su amplia cultura en varias lenguas, su profundo sentimiento de la naturaleza, lo predispusieron a interesarse por la poesía clásica china y a resonar en ella para desplegar su talento.


La poesía china flotaba ya en el ambiente literario catalán cuando el joven poeta acomete esa labor. Así, en la “Nota preliminar” a su primera antología, L’aire daurat: interpretacions de poesía xinesa (1927), alude Manent a tres precedentes: las traducciones de Apel·les Mestres, de cariz modernista, que se habían publicado en el volumen Poesia xinesa (1925); unas muestras de Josep Maria López-Picó; y otros intentos contemporáneos de Josep Carner, quien habría de recopilar poco después sus versiones bajo el título de Lluna i llanterna (1935). A partir de ese momento, la poesía china mantendrá su poder de atracción para Manent desde diversos ángulos, como muestran algunos apuntes de su Diario disperso (1995) correspondientes a los años 30; mucho después, Manent publicará una segunda antología, Com un núvol lleuger. Més interpretacions de lírica xinesa (1967); y todavía, al final de su vida, retornará a ese territorio para escribir, con ayuda de la sinóloga Dolors Folch, una antología del gran poeta clásico Wang Wei, Vell país natal (1985). Por aquellos años, contribuyen también a esa tradición Francesc Parcerisas y Joan Ferraté.

Las versiones de Manent, hechas indirectamente a partir de traducciones francesas, inglesas y alemanas, tienen un fuerte sesgo personal y, según su autor declara, tratan de respetar “más que la fidelidad literal, el espíritu y el tono de cada poema”. No en vano las llama "interpretaciones". Son poemas por derecho propio, que alcanzan una natural transparencia, pese a la imposición de la rima; se da en ellas un delicado equilibrio entre la musicalidad (casi siempre la del alejandrino) y la tensión interna que conjura en todo momento cualquier riesgo retórico. Sin más preliminar, transcribo aquí dos versiones chinas de Manent, espigadas en las dos antologías mencionadas.



CERCANT UN ERMITÀ TAOÏSTA A LA MUNTANYA DE TAI-TIEN
[Li Bai]

Prou es senten lladrucs allà on l'aigua murmura.
Ha plogut. Són més fosques les flors del presseguer.
Al cor del bosc una daina s'atura,
però els aires no em duen cap tritlleig matiner.

Ara es gronxen bambús en la boirina blava;
veig cascades que lluen, entre boscos, endins.
Ai! Prou cerco l'amic: quina ruta triava?
I, tot trist, em recolzo a la soca dels pins.
















NIT EN UNA CASA, VORA EL RIU
[Du Fu]

La claror del capvespre, baixant de la muntanya,
ja ha arribat a la casa, vora el riu. Cel enllà,
els núvols lleus ara han plantat les tendes.
Rebolcant-se, la lluna les ones fa brillar.

Ha deixat un silenci el vol llarg de les grues,
i els llops, contents, undolen. Però la son fugí
dels homes, temorencs en aquest temps de guerra:
els estels ells no poden fer mudar de camí.

viernes, 21 de enero de 2011

Wai-lim Yip y Jonas Yip: viñetas parisinas


Tengo la suerte de alimentar una fructífera amistad con el crítico y poeta cantonés Wai-lim Yip (1937) desde 1995, cuando me puse en contacto con él para recabar impresiones, recuerdos y textos referentes a su relación con Jorge Guillén, asunto que entonces yo andaba escudriñando y que dio lugar con el tiempo a la publicación de un conjunto de escritos, tanto de Yip como del poeta español, reunidos en el número 32 del Boletín de la Fundación Federico García Lorca.



La obra y el magisterio de Wai-lim Yip arrancan de una íntima conexión entre la traducción y la creación poética, ambas volcadas en un mismo desafío de traslación cultural: la adaptación en lengua inglesa de los modos de percepción y expresión propios de la tradición china clásica, en particular de signo taoísta. A ese intento obedece el núcleo de su labor de teórico comparatista y poeta bilingüe; de ese planteamiento surge su análisis pionero de las versiones de poesía clásica china realizadas por Ezra Pound a partir de los apuntes de Ernest Fenollosa; y esa misma fuente origina sus traducciones del poeta clásico Wang Wei. Se consolidan todos esos elementos en un libro que es hoy ya básico para los interesados en la materia: Chinese Poetry: Major modes and Genres (1976). Yip, además, ha publicado versiones chinas de diversos poetas occidentales y contribuido a difundir la poesía china contemporánea. El lector reconocerá en su voz poética a los maestros del modernismo angloamericano: Pound, Stevens, Williams, Cummings.

En una escritura que a menudo discurre en vislumbres de fugacidad y transitoriedad, la poesía de viajes ocupa un lugar central. Ya tuve ocasión de presentar una primera serie de escenas andaluzas, en versión trilingüe, dentro del citado conjunto de textos sobre España. Más recientemente, publiqué en el número 44 del mismo Boletín FFGL una selección de los poemas que Yip escribió durante un viaje por Provenza.


La última serie de poesía de viajes publicada por Wai-lim Yip se inspira en París y reúne en un solo volumen textos escritos en 1970, 1999 y 2005. Esos poemas, junto con las fotografías tomadas y procesadas por su hijo Jonas, se expondrán desde finales de febrero hasta junio en el San Diego Museum of Art. Puede verse la colección completa en la página web de Jonas Yip. El autor me pidió que tradujera una sección del volumen, la serie de trece Diálogos, para incorporar las versiones a la exposición. Ahora, como primicia de ese trabajo, he querido poner aquí una pequeña muestra de cuatro piezas.

Estas escenas conectan con la poesía clásica china por su atención al fenómeno y a su proyección expansiva en el tiempo presente. Parten de un ritmo esencialmente conceptual, organizado en breves segmentos que se suceden o concatenan dentro de una estructura oracional por lo común única. La versión trata de captar y reproducir el ritmo de esa imagen secuencial, a un tiempo múltiple (por sus resonancias) y unitaria (por su enunciación). Cabe añadir que esta estructura primordial no impide la inserción de formas métricas semiocultas, como aquí el endecasílabo a shaft of sunlight / cuts the room / in halves, pero que este plano métrico es subsidiario. El referente moderno de este proceder es, principalmente, la poesía de Williams Carlos Williams y E.E. Cummings.


una ciudad
navega en los sueños

un chamán
con un palo
intenta mantener
erguidas las velas
para evitar
el naufragio
en la lejanía



luz que de otro lugar
súbita cae

sillas abandonadas
se agitan
para representar
cada una
en silencio
el olvidado yo
de su ocupante



un rayo de sol
corta la estancia
por la mitad
dando cuerpo a
la penumbra
y dispone una escena
para que una botella
y dos cuencos
adopten
sus gráciles
posturas



martilleo de lluvias
alejándose

espectros multitudes
desaparecen

silencio

aura sin mácula
que abraza
a un testigo anónimo