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Las sesiones del proyecto Get back, que acabaría siendo Let It Be. |
Puede ser correlato objetivo de esta balada de Paul McCartney, en mi sentir una de las más bellas canciones jamás escritas, la carretera B842 cercana a su retiro escocés; y por aquellos pagos dice que la compuso, a mediados de 1968, imaginando la interpretación que haría de ella un Ray Charles. La tristeza que irradia tiene que ver, sin duda, con la difícil época que Paul atravesaba entonces, cuando soplaban brisas de tormenta en su grupo, pero el alcance de este canto, que propiamente podríamos llamar lamento, trasciende con mucho esa circunstancia para abarcar ámbitos diversos de significación: el de la amistad traicionada es uno, y otro remite inevitablemente a un desenlace sentimental; pero también cabe un tercero en clave religiosa, nada descabellado ante esta conjunción de elementos: el inveterado símbolo del camino de la vida en busca de morada segura, el descarnado llamamiento de ayuda, expresado en forma de súplica, hasta de plegaria (let me know the way), y la acusación de abandono con resonancias bíblicas (you left me). Yo creo que aquí Paul se dirige a John para recriminarle que lo ha dejado tirado en la cuneta para irse con Yoko. Sea como fuere, la música se despliega con el tema en armonía total, pues la melodía es en efecto serpenteante, y la estructura fluctúa, sin aclararnos dónde situar la frase del título, en qué meandro de la canción ubicarnos a cada momento, devolviéndonos al punto de partida una y otra vez.
Cavilaciones aparte, lo característico de esta canción es que, pese a su alta inspiración musical, ha quedado para siempre como un producto defectuoso y malogrado; y ello es debido a que, cuando nació y estaba llamada a cobrar forma cabal, los únicos que eran capaces de dársela (esto es, los Beatles, junto con su productor de siempre George Martin) se habían sumido en una fase de marasmo y negligencia de la que ya sólo saldrían para disgregarse, no sin antes entonar un canto del cisne. Su destino es, en este sentido, contemporáneo, paralelo y análogo al de “Across the universe”, delicada y sugestiva balada de Lennon, de tono más intimista y trascendental. La historia es conocida: se concibe el proyecto Get back, una vuelta a las raíces del rock puro, sencillo, directo y sin truco, con la idea de producir un disco, una película documental y un concierto; al final, tras rifirrafes sin cuento, el disco acaba por ser un apaño ajeno y póstumo, la película registra las escabrosas escenas de una bronca conyugal, el concierto es la aparición fugaz y solipsista en una azotea...
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Phil Spector en los años 60 |
Se han publicado después otras tomas y versiones de la canción, despojadas de la instrumentación espesa y grandilocuente de Spector. Una de ellas, la del disco Let it be… naked (2003), corresponde a una escena de la película Let it be (1970) en la que se observa cómo Billy Preston, que hizo una magnífica aportación a todo aquello, trata de salir del paso con un simplón solo de teclado eléctrico. Y ahí está la canción, inconclusa, abierta, sin resolver, pero con toda la belleza original de un clásico. En la versión poética, propongo hoy una versión algo más literal, en alejandrinos itinerantes...
THE LONG AND WINDING ROAD
The long and winding road
that leads to your door
will never disappear,
I’ve seen that road before.
It always leads me here,
lead me to your door.
The wild and windy night
that the rain washed away
has left a pool of tears
crying for the day.
Why leave me standing here,
let me know the way.
Many times I’ve been alone
and many times I've cried.
Anyway [you’ll never know] [you’ve always known]
the many ways I’ve tried.
[And] [But] still they lead me back
to the long winding road.
You left me [standing] [waiting] here
a long long time ago.
Don’t keep me [waiting] [standing] here,
lead me to your door.
[Instrumental] [Many times I’ve been alone…]
But still they lead me back...
CAMINOS
Ese largo camino que lleva hasta tu puerta,
recodos y declives tantas veces andados,
pervive como el árbol o la flor o la piedra,
cauce por el que siempre discurrirán mis pasos.
Con vientos y borrascas la noche turbulenta
ha dejado una estela de tristezas y charcos.
Yo sé de soledades y abandonos y pérdidas,
acaso te imaginas mi empeño y mi fracaso.
Pero tú me dejaste solo en la vieja senda,
por las encrucijadas, hace ya muchos años.
Es muy largo el camino que lleva hasta tu puerta: